«MEMORIAS DE UN DESCONOCIDO» DECIMONOVENA ENTREGA DEL CAPITULO 1

         Su prudencia, su orgullo y su espíritu de sacrificio le mantenía hasta límites incalculables, ella era así y no la cambió nadie en toda su vida. Seguiré hablando de mi madre, de cuando vivíamos todos en Madrid.          Sólo quiero resaltar unas vivencias de aquel verano con la rubita llorona y deliciosa, Pepa. Resultaba

Poema: Clave

El gorrión pía la piña está en el pino el día está acrecentado los grajos salen de estampida los niños son guardados Paco sabe lo que dice él no dice lo que sabe nariz roja en la mañana en la tarde además aroma la misma dehesa será testigo la muerte trae consigo.