CRISPÍN trabajaba como chico de los recados, o como antes se decía de botones en una compañía de TEATRO muy humilde, y se dedicaba a actuar por pueblos también humildes y pequeños.
En sus turnés llegaron a un pueblo, en el que actuaron en el saloncito del pleno del Ayuntamiento, al día siguiente de la actuación y después de haber pernoctado en casas particulares, en la casa que durmió CRISPÍN le trataron tan bien y con tanto amor, que después de recorrerse el pueblito que tenía muchísimo encanto, las personas, dueñas de la casa donde había pernoctado, eran un matrimonio de personas mayores y que además no habían tenido hijos.
Estas personas con mucho tacto le propusieron a CRISPÍN si querría quedarse con ellos a vivir en aquella casa y en aquel pueblito, y él no se lo pensó dos veces, y se quedó, encantado.
En principio voy a describir la casa y después describiré el pueblito. La casa estaba situada en la parte alta del pueblito y su construcción era, de piedra todo su exterior, y su clásica cocina de leña que era un combustible que allí era muy abundante.
Otra cosa que tenía era su maravillosa gloria, que es un sistema de calefacción de lo más efectivo y de lo más práctico, pues con una carga del combustible aplicado, es suficiente para calentar el recinto donde está instalada, y dura todo el día caliente el habitáculo donde está construida la propia gloria.
Otra parte donde se hacía mucha vida en aquella casa era la propia cocina con bastante amplitud y su horno y también la cocina alimentada por el mismo combustible que no era otro que la leña de pino que en ese pueblito de CASTILLA era muy abundante y que diré el por qué cuando describa como era el pueblito en cuestión.
Bueno remato la descripción de la casa y después el pueblito. Tenía cuatro habitaciones más su despensa-bodega con chimenea francesa para curar los productos de la matanza de SAN MARTÍN.
Ahora CRISPÍN os va a describir como era este pueblo de CASTILLA: estaba ubicado a equidistancia de dos capitales de provincia por su puesto ambas CASTELLANAS. O sea que se llegaba a él prácticamente por la misma carretera que se iba a las dos CAPITALES.
El pueblito en sí está algo dividido en dos partes una era la zona alta y otra era la zona baja, pero era por su configuración ya que, los que vivían en las dos zonas, eran prácticamente familias todas cercanas o lejanas.
Por supuesto que tenía como todos los pueblos su plaza con su templete correspondiente, para celebrar sus fiestas, como no, en SAN ROQUE.
Pero como dijo CRISPÍN, era un pueblo muy pequeño pero con mucho encanto, y además gozaba de un pinar que prácticamente todos los límites a la redonda eran un puro PINAR.
Como veréis amiguitas y amiguitos, todo ello era una bendición del cielo ya que daba a todos los vecinos la leña suficiente para todo el año tanto para no pasar frio como para cocinar, y más cosas muy interesantes que a continuación diré: resulta que este pueblito pues su pinar era tan extenso que circundaba todo el pueblo hasta los mismos límites del mismo. CONTINUARÁ…
CRISPÍN EN UN PUEBLITO DE CASTILLA LLAMADO TODOPINO


