PELEAS DE GALLOS

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En la ciudad ducal de Osuna, que es donde nací, había un lugar donde se hacían peleas de gallos y, además, estaba en la misma calle, donde yo vivía. Este lugar estuvo mucho tiempo cerrado; es más, se habilitó para vivir en él a una familia, y recuerdo que, cuando pasaba por la puerta de dicho local, siempre me preguntaba qué era aquello.
 
Bueno, aquello se rehabilitó de nuevo para lo que fue en origen y entonces, todos los domingos por la mañana, se daban peleas de gallos. El lugar en sí era muy a propósito para esas peleas, ya que era una entrada descubierta donde tenían un pequeño BAR y por donde se pasaba al recinto donde se celebraban las peleas.
 
Esto era como una plaza de TOROS en miniatura, con sus correspondientes anfiteatros, y en el centro estaba el RING, pero este era redondo, y era allí donde los gallos se enfrentaban.
 
Esos enfrentamientos eran muy similares a los que tienen hoy el Partido Popular y el partido Vox, más el segundo con el primero. Esto que digo es lo que dice la mayoría de la derecha, que recuerda perfectamente lo que les pasó tanto a Ciudadanos como a Podemos, que se vieron con más de 70 diputados cada uno y mira dónde están: Ciudadanos, desaparecido, y Podemos en vías de ello.
 
Pero ya se sabe, el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y la derecha no solo tropieza dos veces, sino que siempre está tropezando con todas las piedras. De eso se nutre la izquierda, que juega al billar con ella, siendo la derecha las bolas y la izquierda quien tiene el TACO.
 
En consecuencia, el taco es quien manda a las bolas allí donde al que lo usa más le conviene. En las peleas de gallos gana siempre el más fuerte de los dos, pero en las rivalidades políticas el que gana siempre es el más inteligente y el que tiene menos escrúpulos humanos, que han sido hasta aquí las izquierdas, pero eso está, afortunadamente, cambiando porque se le ha roto el TACO DEL BILLAR.
 
La izquierda es capaz de ridiculizar a su oponente, que es como ver la paja en el ojo ajeno, pero no ver la viga en el propio; como cuando se beneficiaría de las saunas-prostíbulos de su suegro para llegar donde ha llegado. Con la excusa de que tengo 83 años para cumplir los 84 digo: que no votaré ni a Feijóo ni a Abascal, ya que a estas dos personas les importa una higa España, pues teniendo la clave para que el que está deshaciendo este bendito PAÍS, con sus estúpidos políticos y que además es gafe redomado —ahí están todas las desgracias que estamos padeciendo—, el SEÑOR FEIJÓO y el SEÑOR ABASCAL están enzarzados como los gallos de la CIUDAD DUCAL DE OSUNA.
 
www.nicolascardenosa.es
 
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Última modificación22 marzo, 2026
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