
Al final se dejó la tintorería, la cual no se debería haber tenido nunca, pues el socio que me vendió el 50 % ha sido, en mis 83 años de vida, la persona más mala y perversa que he conocido. Espero y deseo que pague por todo el mal que hizo
Voy a hablar también de un momento de mi vida que fue tremendamente increíble por lo injusto que resultó: me ingresaron sin mi consentimiento, y estuve allí alrededor de un mes y medio. En ese periodo de tiempo me dediqué a observar a las personas que trabajaban allí, sobre todo a los médicos, y saqué una conclusión que forma parte de mi libro LAS MIL Y UNA REFLEXIONES: el PSIQUIATRA es a la PSIQUIATRÍA lo que el INGENIERO DE CAMINOS es a la INGENIERÍA; tanto unos como otros son pedantes por naturaleza.
Y algunos psiquiatras, además, son auténticos asesinos, pues en mi caso uno de ellos me dejó sin conocimiento durante varias horas. Tanto fue así que tuvieron que ingresarme de URGENCIA en el HOSPITAL de La Moncloa.
Lo más triste de este caso es que ese CRIMINAL se fue de rositas, aunque le deseo —si aún vive— que tenga su correspondiente RECHINAR DE DIENTES. Pero, en principio, a estas personas indeseables y malditas no les pasa nada, ya que venden la cara de que son MÉDICOS “para locos”, cuando en realidad los que están como cencerros son ellos, que ni siquiera saben que están tratando con seres humanos. Para ellos, lo importante es mantener su aire de superioridad, creyéndose por encima de los demás solo por ser PSIQUIATRAS, subiendo y bajando las escaleras, tiesos, tiesos, como los ESPÁRRAGOS DE TUDELA.
Justo en esos terribles momentos de mi vida, cuando estaba negociando mi GRAN CARTA guía de HOTELES, RESTAURANTES y CASAS RURALES con EL CORTE INGLÉS, a nivel de su presidente, DON ISIDORO ÁLVAREZ ÁLVAREZ (que en PAZ DESCANSE), y de su consejero delegado, DON JUAN HERMOSO ARMADA.
La negociación estaba ya en el nivel de valoración crematística, pues El CORTE INGLÉS estaba interesado en ello. Es decir, era ya la última entrevista, a la cual, por las razones expuestas, no pude asistir.
Desde luego, la caprichosa suerte casi nunca ha estado de mi parte, pues todos los éxitos conseguidos en mi vida han sido con esfuerzos sobrenaturales, ya que he trabajado toda mi vida como un ROMANO a secas y no como un PATRICIO.